Los pensamientos neurodivergentes carecen ignotamente de confianza per se. La confianza en uno mismo hay que ganársela, por así decirlo. Se tiene que ir comprendiendo y fraguando a cada momento de la existencia. Y eso desmorona a cualquiera, pero más aún, a alguien que desarrolla algún proceso de neurodivergencia. Ser diferente, pensar diferente, no es la mejor cualidad para ganar autoconfianza, que suele estar inundada, en criterio social, de mucha testosterona.
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Joseph Conrad decía que "la mente del hombre es capaz de cualquier cosa [...] porque todo está en ella: Todo el pensamiento y todo el futuro". Todo es cuestión de creerlo. Pero, laa confianza colectiva del hombre, como género, es efímera y voluble. Aunque en ciertos momentos de la Historia, ha tomado una gran relevancia como instrumento social revolucionario. El pensamiento colectivo se mueve más en la esperanza que en la confianza. La tecnología nos hará telépatas e iremos con un casco de algún metal capaz de proteger nuestras neuronas para que sólo puedan acceder a ellas únicamente aquellos que deseemos que lo hagan. Pero, sin embargo, el Mundo se mueve por aquellos que tienen la confianza suficiente de saber que pueden alcanzar lo que se proponen al menos, o morirán en el intento. Pero eso de morir no es para todo individuo. Casi todos queremos vivir, aunque sea arrodillados, y muy pocos anteponen su confianza ante la muerte. Ese ha sido el gran reto de siempre, y será el del futuro: Vivir. Al mismo tiempo, se da la paradoja de que no tenemos confianza para ello. El "Mundo", finalmente, nos abruma y nos reduce. Es cuestión de tiempo. Todos somos inseguros. No hace falta que venga nadie a decirlo y quedar como un adivino. Simplemente es que, algunos, tienen la confianza de dejar atrás sus inseguridades, o más bien, atreverse a vivir con ellas.
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