En cuanto vas creciendo, te vas dando cuenta de que no procesas la información de la misma forma que los demás. Necesitas encontrar personas afines de ideas. Pero incluso así, te das cuenta de que sientes las cosas de otra manera, cree en otras cosas que no sea en ti mismo, y la mierda de Mundo hipócrita que estás viviendo. Intentas hacer todo lo posible por encajar. La información la procesas con una lógica fría y calculadora. Tus sentimientos ya hace tiempo que se desmoronaron en pedazos para poder adaptarte a tus circunstancias. Al final te conviertes en lo que te conviertes. Un tipo raro de cojones que va perdiendo el optimismo. La realidad destruye todo el idealismo que toca, a no ser que te hagas un fanático de ideales perdidos. Si no piensas mucho, entonces, tal vez seas uno más de esos ladrillos en el muro, y seas falsamente feliz. Ah, sí, se puede ser falsamente feliz.
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Cuando la información que llega a nuestro cerebro es ingente, se convierte en un puzzle informativo que acrecientan las dudas sobre cualquier toma de decisión. De hecho, ésta es la técnica que se utiliza para crear la duda razonable en el ámbito social y político. El bombardeo de información hace que la discriminación lógica sea más difícil para el individuo, que finalmente opta más por las decisiones más tradicionales. Esto ocurre por el mecanismo interiorizado que tiene nuestro cerebro para discriminar y analizar la información y que se planteó como "la navaja de Ockham", que establece que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta. La manipulación de este proceso se consigue con el bombardeo informativo indiscriminado sobre una premisa o cuestión, sin importar mucho la veracidad o no de ésta, lo que colapsa la toma de decisión del cerebro, que termina decidiendo sobre una base intuitiva sobre lo conocido, y al simplificar los criterios, el resultado se acerca a lo estable frente a lo inestable, a lo conocido sobre lo desconocido, a lo conservador frente a lo revolucionario, al centro en vez de a los extremos, a lo cotidiano en vez del futuro, a lo comprensible frente a lo incomprensible, etc., etc., etc. Así, creyendo que seguimos un patrón lógico filosófico, en realidad seguimos un patrón de manipulación mental colectiva. Es sabido que el cerebro humano no se complica mucho en cuestiones sociales, a no ser que se esté implicado en ello. La percepción de la información también se distorsiona. Y de eso se trata, de distorsionar la información, que no tiene ver con la noticia. Al caso, uno debe desconectar, analizar, reordenar el puzle desde el principio y decidir. Y llegados a este punto, no desviarse admitiendo más información que la estrictamente contrastada, porque entonces habrá más piezas de las que se compone el rompecabezas, y al no encajar, el cerebro, se aburre y deja de pensar e intentar racionalizar la información. Desconectar es tan importante como soñar o dejar volar la imaginación. Sin abusar, claro. Sin abusar.
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