viernes, 26 de junio de 2026

Ver el futuro no tiene gracia

     Cuando era pequeño hubiera dado lo que fuera por poder ver el futuro, pues la realidad que veía no me gustaba absolutamente nada. Iba en contra de mi propio yo. Y sigue yendo contra mi propio yo, pero con la edad, y un poquito de suerte, uno consigue sobrevivir de la mejor o peor forma. Así que ver el futuro tal vez me tranquilizara. Pero ver el futuro parece estar en la mano de los charlatanes de toda la vida. De un gran grupo social de personas con "don de gente" que encuentra una vía de supervivencia, y muchas veces, de lucro y  prestigio. No obstante, me he encontrado con personas, que pareciendo humildes, normales y corrientes, me han mostrado tener una intuición o sexto sentido casi premonitorios. Siempre me ha interesado entender cómo lo hacen. ¿Es innato? para la mayoría de los casos, ha sido una cuestión relacionada con la interpretación de la información. En un mundo neurodivergente,  la información es de por sí un proceso casi sinestésico. Y cuando eres niño es muy difícil de gestionar emocionalmente, porque no tienes ni idea de nada. Aunque no es cierto que el ser humano comience sus existencia bajo esa "tabula rasa" aristotélica, también es cierto que lo parece.


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    Ah, el futuro, quién pudiera ver el futuro. Se dirán. Pero, tengan cuidado con lo que desean, porque se puede cumplir, y la realidad siempre supera a la ficción, como dicen. Imaginar cómo será el futuro es lo que lleva al futuro, pero eso es una cosa y otra poder verlo, porque entonces, se convierte en una pesadilla existencial. No entiendo a los que desean saber qué es lo que les depara el futuro, a no ser que sea por desesperación, pero incluso así, saber lo que te va a pasar mañana es una condena para tu libre albedrío. Los románticos creían en el libre albedrío porque deseaban un mundo diferente, distinto, lejos de la supuesta aberración del clasicismo y sus normativas para todo. Tal vez sea ahora el momento de pensar en ese libre albedrío para chafarnos de estos malditos políticos que nos han puesto restricciones hasta para cagar. Recortes y más recortes para los de a pie, y en libertad todos esos corruptos que no sólo han robado de nuestro dinero, sino que lo han hecho embargando nuestro futuro. Y siguen ahí, riéndose de nosotros. No sé para qué quieren ver el futuro, si está claro lo que nos espera. Es evidente incluso para un ciego. Pero saberlo no lo va evitar, sólo se evitará si imaginamos un futuro mejor e intentamos hacerlo realidad. Que te digan que estos capullos te van a dejar sin pensión, por ejemplo, no es ver el futuro, es imaginarlo, y probablemente no lo va evitar, es más, refuerza en mayor medida el conformismo hacia un hecho evidente. Ver el futuro condiciona tu sumisión a éste. Claro que, algunos, sólo desean y se sienten mejor siendo sumisos. No deseen ver el futuro, ni siquiera lo imaginen, porque perderá esa falsa felicidad que creemos felicidad y que nos mantiene la esperanza de ser feliz. Eviten, de la misma forma, que le digan cómo va a ser su futuro, porque también ocurrirá que les condicione a pensar en él. Imaginar en el futuro de forma optimista puede ser beneficioso, pero si no es así, imaginarlo no es positivo, emocionalmente hablando. Y poder ver el futuro, eso sí que no tiene nada de gracia.


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