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domingo, 7 de junio de 2026

Drácula, de Bram Stoker

  Cuando era pequeño tenía terrores nocturnos. Mis recuerdos y sensaciones sobre ellos me abrumaban. Me despertaba con el corazón a cien, sudando. Era puro terror. Después pasó. Cuando creí descubrir que todo partía de dormir hacia arriba, lo que propiciaba un proceso de apnea que producía asfixia y causaba la pesadilla como advertencia para que uno se despertara. Comencé a dormir de forma lateral. Las pesadillas cesaron. Recuerdos más cosas, sobre especies de auras de colores (generalmente rojo o azul, pero también blanco, que recuerde) que me envolvían el corazón para asfixiarme o arrancármelo. Para mí eran monstruos del más allá. Nuestro cerebros nos protege de forma extraña. Desde entonces comprendí que siempre hay una razón para todo, y cientos de interpretaciones para esa razón, que pueden ser tan dispares como seres humanos existentes. Lo difícil es, o casi imposible, encontrar la interpretación exacta para esa única razón. Algunos años después leí a Platón y su Mundo de las Ideas. Más tarde, a Francis Bacon.


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    He leído muchas veces la novela de Drácula de Bram Stoker. Independientemente de la pura aventura y de su temática de terror, siempre la he considerado muy inspiradora socialmente. Es un clásico de esos que estarán junto nosotros durante mucho tiempo, renaciendo y actualizándose con cada generación. Toda esa simbología nos representa el deseo del ser humano por la eternidad y esa longevidad juvenil que nos va despareciendo con los años.  Es un tema recurrente para el pensamiento humano. El "tempus fugit". La inmortalidad física a la que aspiran los de carácter epicúreo. Y el precio que se ha de pagar por ello.
    Si nos miramos en el espejo, somos lo que somos, y deseamos lo que deseamos. Pero, el ser humano es tan vanidoso, tan carcoma social, que siempre se está mirando en el ombligo de la soberbia, y desea aquello que no ha podido tener, cueste lo que cueste, a pesar de haber comprobado que "los sueños de la razón crean monstruos".
    Siempre he asociado el libro con los recuerdos sobre mis terrores nocturnos. Ese otro "Mundo" oculto que nos ayuda a transportarnos a nuestro pasado más ancestral, donde lo visible y lo oculto formaban la creencia del cerebro humano. La mitología se ha transferido a través del ADN de nuestros antepasados y se nos aparece en formas y situaciones extrañas. El cerebro sólo sirve a la supervivencia, y si ha de usar monstruos para que lo hagamos, los usará. Drácula se sumerge en esa mitología ancestral de la Sangre, la diosa Selene, el Sol, la Inmortalidad, el Amor, la Vida y la Muerte.
    Y toda esa mitología encierra una gran aventura vital a contrarreloj en busca del perdón y la paz interna en clave romanticista tardío. Es la aventura del anhelo de la pura supervivencia.
    Es una de las grandes  novelas de terror y aventuras.

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