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jueves, 16 de julio de 2026

Ir más allá del tiempo

     La lectura es para la mente neurodivergente el lugar de evasión por excelencia. Aísla los pensamientos negativos por un rato. O por muchos ratos. La lectura aleja el mundanal ruido que surge de los pensamientos ajenos y de los problemas cotidianos. Leer es una vía de escape. Igual que aprender un instrumento, jugar al fútbol, u otro deporte o instrumento. Leer, termina por abrir tu mente de una forma u otra. O eso me pasó a mí. Mi madre leía mucho. Recuerdo vagamente que todos a mi alrededor creían que no aprendería a leer ni escribir. Pero aprendí. Quería leer y escribir. Pero también he de decir que nunca he entendido el lenguaje como lo entienden otras personas. Incluso tenía episodios de dislexia si no sigo teniéndolos. El lenguaje para mí se convirtió en lingüística, en un proceso lógico abstracto que se fue amoldando a mi pensamiento estructural de forma natural. Y todo empezó por los comics que devoraban mis hermanos. Quería leer, y aprendí a leer, creyendo que tal vez me alejaría de este mundo hipócrita tan lleno de fealdad humana. Y así fue. Pues, la lectura puede llevarte más allá del tiempo.

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     Se puede ir más allá del tiempo. Desde tiempos inmemoriales. Lovecraft estaría de acuerdo conmigo.  Hay tantas cosas allende del tiempo. Pero, son pocos los que van y vuelven sin desvariar. Viajé por los mitos de Cthulhu y por las noches de los tiempos hasta las montañas de la locura. Pero no hagamos de este post una reseña literaria. Lejos está la intención. El terror profundiza en lo más profundo de la conciencia humana. Es una forma de ir más allá del tiempo. Tu cuerpo se transforma por dentro tal muda de serpiente. Y el tiempo se para. No te sirve para nada. Te congela. Y ya estás allí. Aunque claro, tu conciencia no se da cuenta de ello, porque sólo quiere huir. Pasamos al miedo, de igual manera te lleva lejos del tiempo, pero te acorrala. Transforma tu razón. Hiere sus convicciones. Te convierte en un zombie del que te inflige el propio miedo. Aquí, tu conciencia te hace infeliz. El amor, ¡ay,  "l´amour"! también te lleva. Te eleva a los altares de la felicidad más sublimes. Pero desde que el hombre es hombre, y la mujer es mujer, el amor pasa de la pasión al desasosiego con demasiada facilidad... Podría extenderme con muchos otros ejemplos que te llevan a esos lugares casi inhóspitos lejos del tiempo, pero ya me servirán en otros post, así que llegaremos al lenguaje, que es la forma que te sumerge, después de la música, al más profundo y placentero abismo más allá del tiempo. El lenguaje, en todas sus vertientes, desde la puramente estética, hasta el mismísimo lenguaje emocional, te traspasa eso tan trillado del pasado, presente y futuro. Y cuando eso ocurre, te conviertes en un gran escritor, en la vertiente determinada. Eso es estilo literario. Quieren tener un gran estilo literario, rompan las fronteras del tiempo literario y transformen sus palabras en fórmulas emocionales abstractas que perturben la conciencia de lector. No escriban mil palabras para una imagen rallada, pues ésta última siempre gana. Escriba cada una de sus palabras para que hielen la piel con su sonido y su significado, que extienda sus campos semánticos a lugares inexplorados por el lector. Pero, quién soy yo para dar consejos de estilo. Siempre ha sido un gran dilema, lo de quién soy yo; lo de dar consejos, ya saben, siempre tenemos ese ego que nos maldice en soberbia.

domingo, 7 de junio de 2026

Drácula, de Bram Stoker

  Cuando era pequeño tenía terrores nocturnos. Mis recuerdos y sensaciones sobre ellos me abrumaban. Me despertaba con el corazón a cien, sudando. Era puro terror. Después pasó. Cuando creí descubrir que todo partía de dormir hacia arriba, lo que propiciaba un proceso de apnea que producía asfixia y causaba la pesadilla como advertencia para que uno se despertara. Comencé a dormir de forma lateral. Las pesadillas cesaron. Recuerdos más cosas, sobre especies de auras de colores (generalmente rojo o azul, pero también blanco, que recuerde) que me envolvían el corazón para asfixiarme o arrancármelo. Para mí eran monstruos del más allá. Nuestro cerebros nos protege de forma extraña. Desde entonces comprendí que siempre hay una razón para todo, y cientos de interpretaciones para esa razón, que pueden ser tan dispares como seres humanos existentes. Lo difícil es, o casi imposible, encontrar la interpretación exacta para esa única razón. Algunos años después leí a Platón y su Mundo de las Ideas. Más tarde, a Francis Bacon.


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    He leído muchas veces la novela de Drácula de Bram Stoker. Independientemente de la pura aventura y de su temática de terror, siempre la he considerado muy inspiradora socialmente. Es un clásico de esos que estarán junto nosotros durante mucho tiempo, renaciendo y actualizándose con cada generación. Toda esa simbología nos representa el deseo del ser humano por la eternidad y esa longevidad juvenil que nos va despareciendo con los años.  Es un tema recurrente para el pensamiento humano. El "tempus fugit". La inmortalidad física a la que aspiran los de carácter epicúreo. Y el precio que se ha de pagar por ello.
    Si nos miramos en el espejo, somos lo que somos, y deseamos lo que deseamos. Pero, el ser humano es tan vanidoso, tan carcoma social, que siempre se está mirando en el ombligo de la soberbia, y desea aquello que no ha podido tener, cueste lo que cueste, a pesar de haber comprobado que "los sueños de la razón crean monstruos".
    Siempre he asociado el libro con los recuerdos sobre mis terrores nocturnos. Ese otro "Mundo" oculto que nos ayuda a transportarnos a nuestro pasado más ancestral, donde lo visible y lo oculto formaban la creencia del cerebro humano. La mitología se ha transferido a través del ADN de nuestros antepasados y se nos aparece en formas y situaciones extrañas. El cerebro sólo sirve a la supervivencia, y si ha de usar monstruos para que lo hagamos, los usará. Drácula se sumerge en esa mitología ancestral de la Sangre, la diosa Selene, el Sol, la Inmortalidad, el Amor, la Vida y la Muerte.
    Y toda esa mitología encierra una gran aventura vital a contrarreloj en busca del perdón y la paz interna en clave romanticista tardío. Es la aventura del anhelo de la pura supervivencia.
    Es una de las grandes  novelas de terror y aventuras.

LOS PATRONES MENTALES Y EMOCIONALES

       L as personas neurodivergentes se estructuran emocionalmente en patrones mentales que se perpetúan constantemente. La emocionalidad e...